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Japón es un país en el que la espiritualidad está omnipresente. Desde los templos budistas hasta los santuarios sintoístas, estos lugares sagrados forman parte integrante de la vida cotidiana y narran la historia del país. Durante nuestro viaje entre Tokio, Kioto y Osaka, nos tomamos el tiempo de descubrir numerosos templos japoneses, algunos muy turísticos y otros más recónditos.
Algunos nos han impresionado especialmente por su ambiente, su arquitectura o su entorno natural. Aquí tienes nuestra selección de los 10 templos japoneses que no te puedes perder en un viaje a Japón, basada únicamente en los que hemos visitado.
El Senso-ji es el templo japonés más antiguo y emblemático de Tokio. Situado en el barrio de Asakusa, suele ser el primer contacto con la cultura japonesa para muchos viajeros. Nada más entrar, llama la atención la imponente puerta Kaminarimon y su gigantesca linterna roja, símbolo del lugar.
Cruzar la calle Nakamise-dori, flanqueada por puestos tradicionales, forma parte integral de la experiencia. Se respira un ambiente animado y popular, muy diferente al de otros templos más tranquilos. Una vez en el recinto principal, el ambiente se vuelve más solemne, entre el aroma del incienso, las oraciones y los rituales japoneses.

Senso-ji
El Fushimi Inari-taisha es sin duda uno de los templos japoneses más impresionantes de Japón. Conocido en todo el mundo por sus miles de torii rojos, ofrece una experiencia única, muy diferente a la de una visita a un templo clásico. El sendero serpentea varios kilómetros a través de la montaña, lo que permite alejarse progresivamente de la multitud.
Cuanto más se asciende, más calma se respira y el ambiente se vuelve casi místico. Te recomendamos que no te quedes solo con la primera parte del recorrido: es al continuar el ascenso cuando realmente se percibe la magia del lugar.

Santuario de Fushimi Inari
El Katsuo-ji es un templo budista situado al norte de Osaka, rodeado de naturaleza. Es famoso por sus miles de muñecos Daruma, que se pueden encontrar por todo el templo.
El entorno natural es magnífico y el ambiente es muy diferente al del centro de Osaka. Es un templo que nos pareció especialmente agradable para una visita tranquila, lejos del bullicio de la ciudad. Os recomendamos encarecidamente que no os perdáis este templo japonés si visitáis Osaka.

Katsuo-ji
Situado en las alturas de Kioto, el Kiyomizu-dera es uno de los templos más famosos de la ciudad. Su gran terraza de madera, construida sin un solo clavo, ofrece unas vistas espectaculares de Kioto y sus alrededores.
La visita no se limita al templo en sí. Las callejuelas de los alrededores, bordeadas de casas tradicionales, hacen que la experiencia sea aún más envolvente. Es un lugar que recomendamos especialmente en primavera u otoño, cuando los cerezos y los arces embellecen el paisaje.

Kiyomizu-dera
El Meiji-jingu es un santuario sintoísta situado en pleno centro de Tokio, muy cerca de Harajuku. Sin embargo, una vez atravesado el torii de la entrada, uno se encuentra inmerso en un inmenso bosque, totalmente aislado del bullicio urbano.
Esta transición gradual hacia el santuario crea un ambiente muy relajante. Es uno de los templos japoneses que más nos ha gustado de Tokio por su tranquilidad y su atmósfera espiritual, ideal para tomarse un respiro en medio de un programa ajetreado.

Meiji-jingu

Santuario Meiji
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Daigo-ji es un extenso complejo formado por varios edificios repartidos en un magnífico entorno natural. A diferencia de algunos templos muy concurridos de Kioto, este se mantiene relativamente tranquilo.
Nos gustó especialmente su ambiente tranquilo y la variedad de espacios que se pueden visitar. Es un templo que hay que descubrir poco a poco, tomándose el tiempo necesario para explorar los jardines y las diferentes construcciones.

Templo Daigo-ji
El Gotoku-ji es conocido como el famoso templo de los gatos. En él se encuentran dispuestas cientos de estatuillas de maneki-neko, que simbolizan la suerte y la prosperidad.
Situado un poco alejado de las rutas turísticas habituales, este templo ofrece un ambiente muy diferente. Se trata de una visita original, perfecta para descubrir un Tokio más auténtico y poco convencional.

Templo Gotokuji
El Santuario Namba Yasaka es sin duda uno de los templos más singulares que hemos visitado en Japón. Su gigantesca cabeza de león no pasa desapercibida y contrasta fuertemente con los templos tradicionales.
La visita es breve, pero sin duda merece la pena acercarse a este lugar por su originalidad, sobre todo si estás de visita en Osaka.

Number busca a Ginger
El Kinkaku-ji, también conocido como el Pabellón Dorado, es uno de los templos más emblemáticos de Japón. Recubierto de láminas de oro, se refleja maravillosamente en el estanque que lo rodea.
Aunque es muy concurrido, sigue siendo una visita imprescindible, ya que el lugar es espectacular. Recomendamos visitarlo a primera hora de la mañana para evitar en la medida de lo posible las aglomeraciones.

Kinkaku-ji
El Kennin-ji es uno de los templos zen más antiguos de Kioto. Mucho más discreto que otros grandes templos, ofrece una visita más íntima y contemplativa.
Sus jardines zen y su famoso techo decorado con dragones lo convierten en un lugar único. Es un templo que recomendamos especialmente si deseas descubrir una faceta más tranquila y auténtica de Kioto.
Esta lista de los 10 mejores templos japoneses refleja a la perfección nuestra experiencia en Japón. Entre templos emblemáticos, santuarios insólitos y lugares más recónditos, esta selección permite descubrir diferentes facetas de la espiritualidad japonesa.
Si estás preparando tu primer viaje a Japón, estos templos son un punto de partida ideal para trazar un itinerario equilibrado entre Tokio, Kioto y Osaka.

¡Que tengas un buen viaje a Japón!
Esperamos que este artículo te ayude a organizar tus próximas vacaciones en Japón.
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Clem y Alex